Orgánico I: Los ligeros volumenes de Peter Gentenaar

(vía bomoarts)

Papel y finas varillas de bambú conforman la materia prima con la que Peter Gentenaar elabora sus grandes esculturas flotantes, que se curvan sinuosamente simulando movimiento. Es como su fuesen verdaderos organismos: seres vivos -similares a las babosas de mar, o las Trachyphyllias- que responden al roce de la mas mínima corriente de aire, modificándose.

5 comentarios en “Orgánico I: Los ligeros volumenes de Peter Gentenaar

  1. SinTítulo, hay un hermoso pasaje en el primer tomo de «En busca del tiempo perdido», la sabrosa novela de Marcel Proust, cuando Marcel descubre cómo funciona la memoria, y que ha venido a mi memoria viendo estas formas ondulantes y aireadas de Gentenaar. El anciano Marcel acaba de mojar en su taza de té un pequeño bizcocho llamado «magdalena» y, al saborearlo, de momento regresa a su infancia, frente a la ventana de su tía, mirando hacia una calle del pequeño pueblo de Combray. De inmediato busca una imagen para reforzar esa sensación gustativa de la magdalena empapada y describe así cómo la memoria, «mojada» en el té, se abre como unos papelillos japoneses que, al tocar el agua, se expanden y forman las más peregrinas formas. Aquí va el fragmento:

    «En cuanto reconocí el sabor del pedazo de magdalena mojado en tila que mi tía me daba […], la vieja casa gris con fachada a la calle vino como una decoración de teatro a ajustarse al pabelloncito del jardín que detrás de la fábrica principal se había construido para mis padres, y en donde estaba el truncado lienzo de casa que yo únicamente recordaba hasta entonces; y con la casa vino el pueblo, desde la hora matinal a la vespertina y en todo tiempo, la plaza, a donde me mandaban antes de almorzar, y las calles por donde iba a hacer recados, y los caminos que seguíamos cuando hacía buen tiempo. Y como ese pasatiempo de los japoneses que meten en un cacharro de porcelana pedacitos de papel, al parecer, informes, que en cuanto se mojan empiezan a estirarse, a tomar forma, a colorearse y a distinguirse, convirtiéndose en flores, en casas, en personajes consistentes y cognoscibles, así ahora todas las flores de nuestro jardín y las del parque del señor Swann y las ninfeas del Vivonne y las buenas gentes del pueblo y sus viviendas chiquitas y la iglesia y Combray entero y sus alrededores, todo eso, pueblo y jardines, que van tomando forma y consistencia, sale de mi taza de té.»
    Marcel Proust, En busca del tiempo perdido 1. Por el camino de Swann. Traducción de Pedro Salinas (Madrid: Alianza Editorial, 1971), p. 65.

    Creo que esta noche me sentaré a releer algunos pasajes de Proust. Gracias por este regalo de «los ligeros volúmenes» de Gentenaar. 🙂

    1. «…pedacitos de papel, al parecer, informes, que en cuanto se mojan empiezan a estirarse, a tomar forma, a colorearse y a distinguirse, convirtiéndose en flores, en casas, en personajes consistentes y cognoscibles…» Fragmento favorito 😉

      1. Sabía que ése sería tu pasaje favorito. También es mi favorito. Puse el resto para que entendieras mejor la escena! Estas piezas que muestras aquí son extraordinarias! Gracias mil!!!

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